Nororiente de Floridablanca en amenaza

 Desde hace ocho años, barrios como La Trinidad o La Cumbre son considerados ‘zonas de alto riesgo’. La Alcaldía se niega a  invertir allí. Sin recursos para nuevas calles, canchas, salones comunales, a muchos les suena a excusa para no asumir el problema a fondo.

Por Julián Espinosa Rojas

jespinosa2@unab.edu.co 

Cientos de casas se levantan en las colinas que componen el nororiente de la ciudad

Cientos de casas se levantan en las colinas que componen el nororiente de la ciudad

Pese a lo que muchos creerían, vivir en una zona de alto riesgo no significa tener la muerte a la vista. Altos árboles, espesa vegetación, casas improvisadas con plástico, palos y zinc no son los elementos que conforman las casas de estos lugares. En algunos casos, las primeras viviendas se construyeron de esta manera. Hoy en día, alguien que tome un bus que lo transporte hasta ‘El Campanazo’, reconocido sector por su actividad comercial en el nororiente de Floridablanca, se podría llevar una sorpresa. De hecho, casas hasta de cuatro pisos, iglesias, micromercados, canchas, salones comunales, vías y recorridos de más de diez rutas de buses, constituyen dichas zonas.

La mayoría de estos barrios, comparten el proceso de convertir una montaña poblada con árboles, pendientes y quebradas en imponentes cerros urbanizados.

Dichos barrios, que hoy parecen estar ‘levantados’ en tierras firmes, podrían desaparecer al estar edificados en zonas de amenaza alta por inundaciones y deslizamientos. Mientras sus habitantes exigen la presencia de la Administración Municipal para que inviertan en obras   que beneficien a la comunidad, la Alcaldía se niega a ‘meterle la mano’. Expertos, alarman que el problema va más allá de si se invierte más o no.

 Alto riesgo, poca inversión

Con la llegada del Plan de Ordenamiento Territorial a la Floridablanca, por el Acuerdo Municipal No. 036 de noviembre 9 de 2001, se comenzó a escuchar en algunos sectores que habían sido declarados “zonas de alto riesgo”.

Los más perjudicados con esta medida han sido los habitantes de estas zonas, según lo señala Ana de Dios Jiménez, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio La Trinidad. “Mi barrio ocho años atrás se declaró como zona de alto riesgo. Hicieron el estudio por la carrera 16, 17 y se declaró así al barrio. Incluso, nosotros tenemos un lote en el que necesitamos un salón comunal pero no nos invierten en eso. Entonces, a nosotros nos toca hacer actividades, bazares para poder construir el barrio”, manifiesta Jiménez.

Ante esta situación, Raúl Eduardo Cardozo Navas, secretario de Infraestructura de Floridablanca, dice que “en nuestro municipio, se tuvo en cuenta los usos potenciales de los suelos siguiendo las especificaciones que indicaban el Ministerio de Minas y Energía, y en su momento las entidades que regulaban los procesos constructivos y desarrollo en materia de urbanismo. Todas las pendientes superiores al 25% fueron determinadas en el ámbito nacional como zonas de alto riesgo. Por ende, el municipio mantiene lo que se tiene pero no hace ningún tipo de inversión nueva”.

El secretario de infraestructura aclara que “más que dejar de ser prioridad en inversión ha dejado de ser objetivo de desarrollo de expansión como tal. Porque el desarrollo se mantiene dándole mantenimiento que tienen ellos, no es que no se maneje ningún tipo de inversión o que sean zonas desprotegidas”. Por otro lado, hay quienes critican este tipo de decisiones como lo hace Alejandro Ordóñez Ortiz, integrante del Laboratorio de Proyectos Urbanos, Citu-Experiencia Local, al responder que “el Estado no puede asumir la estrategia del avestruz: como ellos están en zonas de amenaza, no miro, no veo, no hago nada. No hago ni una carretera. Ese problema va a estar ahí si no se asume desde otros puntos de vista. Lo que hay que hacer en este caso es realizar una revisión institucional del funcionamiento estructural de la norma y revisarla, determinar los grados de riesgo, determinar si son mitigables o no”.

Cardozo se resalta que “si se tienen 200 viviendas y si se necesitan hacer otras 100 más y que requieran acueducto, alcantarillado, vías, ese tipo de expansión no lo podemos hacer nosotros porque no es un suelo que está dentro de los parámetros legales para hacer ese tipo de inversión. Pero, si dentro de las 200 viviendas hay problemas de vías, alcantarillado, nosotros eso sí lo podemos atender para mejorarlo”.

La mayoría de estos barrios iniciaron su historia hace más de 30 años. Algunos, por constructoras que edificaron barrios completos, en otros casos, fincas que comenzaron a lotear su terreno para edificar las primeras viviendas de manera ilegal. 

Para Armando Hurtado, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Palmeras, éste es ‘cuento viejo’. “Esto no es de ahora. Desde que iniciamos la construcción de nuestro barrio (hace 25 años), está con el denominativo de alto riesgo y nosotros nos sentimos afectados porque el municipio no nos colabora con alguna partida para el mejoramiento de nuestras vías o para adquirir algún escenario deportivo. La respuesta del municipio se resume en que no hay partidas para nosotros”. Aunque todas sus casas ya estén edificadas, sus peatonales y vías, muestran señales de abandono. La cifra es incalculable de cuántas personas se están viendo afectadas por este tipo de decisiones. En este tipo de lugares, normalmente más de una familia convive en una de las 300 viviendas que componen el barrio Palmeras.

 “El estudio del Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas) vino después, esas construcciones ya existían. Actualmente, no se puede edificar en las zonas declaradas como amenaza alta, pero las cosas que ya existen allí tienen que ser tratadas con estudios específicos que determinen el riesgo y si allí se puede habitar o definitivamente hay que reubicar. Pero eso ya depende de un estudio posterior que no se ha hecho y que está pendiente”, explica Alejandro Ordóñez Ortiz. 

 

Altos sin ‘bella vista’

Aunque se diga que en zonas de alto riesgo no se va invertir, la historia parece no responder a dicho señalamento. En Altos de Bellavista se comenzó a ejecutar un proyecto de construcción de viviendas de interés social que pretendía beneficiar a más de 150 familias, hoy tiene un futuro incierto.

El diciembre de 2009 la Contraloría de Floridablanca ordenó la reapertura del proceso de responsabilidad fiscal N.013 de 2006 referente a Altos de Bellavista.  Esta decisión cobija como presuntos responsables fiscales a Jairo Eduardo Ulloa Cadena, ex alcalde Municipal; Edward Alberto Guerrero Pineda y Rodolfo Pabón Pinilla, ex directores del Banco Inmobiliario; Carlos José Slebi Paz, ex propietario del inmueble.

El Avalúo comercial de los predio de Altos de Bellavista realizado por el Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía General de la Nación de septiembre de 2007, señala: que “al momento de la compra de dicho inmueble este no cuenta con disponibilidad para el servicio de alcantarillado por cuanto este expiró en 2000, lo que indica que el lote tiene un área de 140.789 mt2, y únicamente se puede destinar un área de 7.58 hectareas para desarrollo de vivienda; y se establece que el valor comercial del predio Altos de Bellavista es de $3.088.567.906. La Administración lo compró en la suma de $6000.000.000 millones.

“La administración municipal, planeó edificar en donde Ingeominas realizó estudios, los cuales, determinaron que tiene problemas potenciales de deslizamientos. Sin embargo, con el tiempo le dieron licencia o dieron viabilidad para construir en esa zona. Se hicieron algunos estudios técnicos hechos por particulares, y ellos inicialmente dijeron que existía una buena probabilidad de construir en el barrio. Se le dio viabilidad. Ingeominas volvió a ser solicitado para hacer un estudio en la zona. Nosotros lo hicimos y se determinó que gran parte del lugar tenía problemas geológicos, posibles altas afectaciones por eventos de deslizamientos. Fue así como comenzó la polémica”, explica Eduardo Castro, geólogo Ingeominas.

El fallo expedido por el juzgado Décimo Administrativo de Bucaramanga, el 17 de junio ordenó al municipio de Floridablanca para que dentro del término de 8 días, realizara los trámites y gestiones de convocatoria a entidades competentes de conformidad con los parámetros fijados en la ley 80 de 1993, para llevar a cabo un estudio adecuado acerca de la viabilidad de urbanización en el terreno sobre el cual ha de construirse el proyecto de vivienda Altos de Bellavista II y IV etapa, el cual deberá incluir el costo de las obras de mitigación a realizar. Dicho estudio deberá ejecutarse en un término razonable no mayor a cuatro meses.

“A veces se toman decisiones en las que siempre quienes se perjudican son quienes invierten en esas zonas y son los que menos recursos tienen. Ese es el problema de siempre. En Girón ha pasado lo mismo, Bucaramanga igual. Esas son cosas que se salen de las manos, son cuestiones administrativas, de corrupción y ese tipo de cosas”, agrega Eduardo Castro, geólogo de Ingeominas.

“Se puede construir en cualquier parte; sin embargo, usted tiene que dedicarle todas las obras y recursos necesarios para poder hacerlo. En el caso de Bellavista nunca se ha dicho, ni se va a decir que no se puede construir pero hay que hacer una inversión tan cuantiosa que el proyecto deja de ser de interés social y que el municipio no podría advocarse a hacer el proyecto que la misma Administración Municipal estaría por fuera del marco legal para este tipo de proyecto. Por tal razón, se están buscando otras alternativas para continuar con el proyecto”, expone John Vergara, funcionario de la Oficina Asesora de Planeación Municipal.

 

Desinformación sobre amenazas

Infografía con imágenes de algunos barrios construidos en 'zonas de alto riesgo'.

Infografía con imágenes de algunos barrios construidos en 'zonas de alto riesgo'.

Aún cuando las instituciones municipales afirman conocer y adelantar proyectos con el fin de prevenir desastres, los estudios son insuficientes frente a la magnitud requerida. “En cuanto a la amenaza por inundaciones que obviamente se generan por periodos de lluvias altas, estamos en ceros. No se tiene un estudio de amenaza por inundaciones. En el ámbito de deslizamientos sí hemos avanzado bastante, no sólo como municipio sino el Área Metropolitana como tal, con el fin de establecer el mapa de amenazas”.

A pesar de dicho desconocimiento, la Secretaría de Infraestructura señala que no invertirá en ‘zonas de alto riesgo’. Los estudios tenidos en cuenta en el Plan de Ordenamiento Territorial fueron realizados en 2005. Por el momento, la Oficina Asesora de Planeación Municipal de Floridablanca informó que se adelanta la revisión y ajuste del POT, y se tendrá listo para diciembre del presente año. Entre los ajustes, contará con un nuevo estudio de zonificación de riesgos de Ingeominas, expedido a finales de 2007.

Como se conocen las amenazas por deslizamientos e inundaciones, la Oficina de Planeación afirma poder asesorar a cualquier persona si algún predio que está comprando cumple con las condiciones necesarias. Pero, “las personas compran y luego vienen a preguntar”, puntualiza Vergara.

 

Desastres asegurados

Como si se tratara de una ‘papa caliente’, todos los agentes involucrados afirman no ser los responsables de las tragedias que ocurren en la región como consecuencia de deslizamientos o inundaciones. Como lo diría el libro de Jaime Lopera, ‘La culpa es de la vaca’,  “pocos asumen responsabilidades”. Es más, “casi siempre que se habla sobre el tema de amenazas y riesgos cuando pasan los desastres, nunca responsabilizan a las políticas estatales de planeación. Siempre responsabilizan a ese magno tirano que es el clima, o la lluvia tormentosa o el desmoronamiento de la tierra que se llevó a una pobre familia. Detrás de eso hay una responsabilidad histórica de no mirar el problema, de no pensarlo de formas diferentes”, explica el arquitecto Ordóñez Ortiz.

La comuna dos del norte de Bucaramanga, conocida por muchos como la más desfavorecida de la ciudad, se dio por proyectos estatales. Se ejecutaron dineros del Estado y se ‘levantaron’ barrios completos. “Fue así como construyeron ciudad, supuestamente. Se dice que es una de las zonas en donde más habitan personas y, analizando este tema, la comuna dos nunca debió haber existido por las condiciones del terreno. ‘José María Córdova’ ya se cayó y ‘Villa Elena’ se está cayendo. Imagínese que la zona norte de la ciudad no debió nunca haber existido en término de amenaza y riesgo”, sustenta Ordóñez.

“Seguramente el río se les meterá cada diez años y se les caerán algunas casas y vuelven y las levantan”, expone Murillo.

En diálogo con 15,  Graciela Correa, encargada de la oficina de meteorología del Ideam, señala que vendrá temporada de lluvias. “Por el comportamiento del clima se tiene una clasificación en nuestro país respecto a dos épocas de lluvia bien diferenciadas: una es a finales de marzo, abril y mayo, y la segunda lo que se inicia a finales de septiembre, hasta las primeras semanas de diciembre”, informa. Lo anterior corresponde a las posibles emergencias que podrían afectar la región correspondiente a amenazas por lluvias. 

Este problema muestra señales que perdurarán en el tiempo. Quien ya vive en su barrio, posiblemente vivirá ahí toda su vida,  como lo afirma Alejandro Murillo, integrante del Laboratorio de Proyectos Urbanos, Citu-Experiencia Local, al agregar que “cuando una persona pasa demasiado tiempo en determinados espacios, puede legitimar la existencia de esos barrios en determinados lugares. Si bien muchos de ellos tendrán que ser reubicados o tendrán que ser insertados dentro de las políticas de renovación urbana o de reubicación de asentamientos, es importante saber que de todos modos existe un grandísimo problema urbano y social en el área metropolitana, generando también unas periferias absolutamente desintegradas de una estructura urbana”.

Esta situación no sólo se presenta en Floridablanca, también en Bucaramanga se vive la misma problemática. Henry Gómez, técnico de Mantenimiento de Predios de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) denuncia que “Morrorrico es una bomba de tiempo, en cualquier momento eso se viene. Usted encuentra allá fenómenos de casas de cinco pisos y que le han metido millones y millones. No sé por qué la gente es tan feliz enterrando la plata. Única solución para eso es la reubicación. Pero son zonas extremadamente grandes y ya no hay terreno en dónde construir”.

 

Soluciones sin voz

La Alcaldía de Floridablanca tiene activas la ejecución de 147 obras públicas que podrían estar beneficiando en un 90% a la población del municipio. No obstante, la percepción de lo poco o nada que se invierte en algunos sectores sigue aumentando.

La alta inversión de dinero representado en infraestructuras comerciales y de vivienda, no podría demostrar un incremento en la calidad de vida de los ciudadanos del Área Metropolitana de Bucaramanga. Se está dejando de lado la importancia de “re-pensar” el reordenamiento urbano de la región, según lo señala el arquitecto Alejandro Murillo Salguero, quien agrega que “la institucionalidad local está mirando la problemática a partir de proyectos puntuales y no ha visto el problema de manera integral. Esa revisión es la que se necesita para que la ciudad no se siga expandiendo. Si no se hace, la gente va a seguir invadiendo zonas de riesgo. El problema no es de la gente, sino de una necesidad insatisfecha. Esa necesidad, sea de manera legal o ilegal, se satisface porque la gente necesita un techo dónde vivir”.

Este problema lleva consigo conflictos que comprenden desde la forma en que se invierte en desarrollo urbanístico hasta la cultura de los colombianos que se buscan soluciones a los conflictos momentáneos y no en generar soluciones que permitan consolidar una ‘ciudad sostenible’. “Sólo sabemos que se están derrumbando las montañas, que se están cayendo las casas, que se corre mucho riesgo en Morrorrico (Bucaramanga), que son muy pintorescas las estructuras que esa gente arma. Sin embargo, están allí porque las propuestas normativas, presupuestales, urbanísticas, no le han dado respuestas claras a lo largo del tiempo a esta problemática”, concluye Murillo.

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Una respuesta a Nororiente de Floridablanca en amenaza

  1. Mónica Torres dice:

    Julian, felicitaciones por el premio que ganaste con este trabajo… Sigue así.
    Un abrazo

    😀

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