Los cepos, de nuevo en Bucaramanga

En la calle 44 con carrera 34 es evidente la obstrucción del paso vehicular, debido a los parqueaderos improvisados que ocupan ambos lados de la vía. /FOTO CATALINA RAMÍREZ SERRANO

En la calle 44 con carrera 34 es evidente la obstrucción del paso vehicular, debido a los parqueaderos improvisados que ocupan ambos lados de la vía.

Problemas de movilidad

Los cepos, de nuevo en Bucaramanga

Voceros de los gremios económicos proponen a la Alcaldía los inmovilizadores como una solución para recuperar el espacio público en la ciudad.

Por Catalina María Ramírez Serrano

cramírez5@unab.edu.co

Los cepos amenazan con volver a ser el mecanismo de castigo de los conductores ‘mal parqueados’. Este instrumento utilizado con el fin de inmovilizar los vehículos infractores de la reglamentación local, concerniente al tema de tránsito y espacio público, podría regresar a la capital santandereana, según la propuesta que hicieron los gremios al alcalde de Bucaramanga, Fernando Vargas Mendoza.

Bucaramanga es recordada por la gente como la ‘ciudad bonita’ o ‘cordial’, pero hoy en día la cantidad de andenes y calles ocupadas en su totalidad de carros que impiden la segura y libre circulación de transeúntes, pone en entre dicho esta calificación de la ciudad y su atractivo para los visitantes.

Quien dio a conocer la propuesta fue Juan Camilo Beltrán Domínguez, director ejecutivo seccional Santander de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), con el argumento que para la solución de esta situación “hay que realizar acciones a corto plazo y una de éstas es volver al esquema de los cepos”.

La llegada de los cepos a la ciudad, no es novedad. En el año 2003 durante la alcaldía de Néstor Iván Moreno Rojas se usaron para prevenir la invasión del espacio público, pero la confusa administración de la Unión Temporal Ciudad Móvil generó una negativa por parte de la ciudadanía hacia los cepos. Ésta medida terminó en abril de 2006, a raíz de un fallo del Tribunal Administrativo de Santander el cual determinó que un particular no puede regular el espacio público, además, porque atentaba contra las arcas del municipio debido a que la mayoría de los recursos iban para el particular.

Para Beltrán Domínguez, el problema de movilidad en la ciudad es causado por diversas situaciones. Asegura que esta problemática se debe a que “existe demasiada indisciplina por parte de la gente, no hay sentido de pertenencia de la ciudad, y falta mucha autoridad por parte de las personas que controlan el tráfico de Bucaramanga”.

La propuesta de los gremios es que en esta ocasión los inmovilizadores o cepos sean administrados directamente por las autoridades competentes como la Dirección de Tránsito de Bucaramanga y por no un particular como se hizo anteriormente.

Sigue siendo una propuesta ya que la Alcaldía no ha tomado ninguna determinación al respecto. Rodrigo Fernández Fernández,  secretario de Planeación, afirma que “la propuesta se está estudiando pero puede haber otro tipo de opciones como restablecer zonas que puedan utilizarse como parqueaderos y penalizar de forma drástica la ubicación de vehículos en andenes”.

Ante la demora por la respuesta acerca del futuro de la medida, Beltrán Domínguez reconoce que “esta norma podría tener un costo político, pero el costo político de la falta de autoridad es más grande que el de una norma coercitiva de este tipo”.

Los 126 alféreces y las dos grúas son insuficientes ante la demanda de control y regulación del tráfico en la ciudad, según declara Elvia Liliana Sarmiento Osma, directora de Tránsito de Bucaramanga al calificar la situación como “grave y preocupante por la invasión del espacio público por vehículos mal estacionados”.

No hay dónde parquear

La situación del tráfico en la ciudad es crítica. Sumado a los actos de la mayoría de los conductores bumangueses, se le agrega la falta de parqueaderos. Según la base de datos de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, hay registrados 165 parqueaderos en la ciudad.

Édgar Hernández Otero, propietario de Parquearse, una de las empresas de parqueos más grandes de la ciudad, afirma que “cuenta con unos 1.000 cupos para automóviles en toda Bucaramanga”. Ésta es una cifra diminuta en comparación con los 131 mil carros que circulan en la capital santandereana, según la Dirección de Tránsito de la ciudad.

A pesar de que en esta ciudad el promedio de la hora de parqueadero para un vehículo no supera los $1.500, a diferencia de Bogotá en donde el precio de la tarifa por hora oscila entre $5.220 y $2.100; muchas personas en Bucaramanga no hacen uso de este servicio y prefieren parquear sus vehículos sobre los andenes y calles sin importar que se obstaculice el paso de los demás automóviles y personas.

En sectores como Cabecera del Llano, considerado un punto crítico para las autoridades,  la Dirección de Tránsito ha hecho llegar más de 1.700 cartas a los dueños de los establecimientos comerciales con el fin de informar sus obligaciones, como propietarios, de proveer los parqueaderos necesarios para sus clientes, para ayudar a solucionar la invasión del espacio público. Así lo dicta el Acuerdo 065 de 2006, el cual establece que “los parqueaderos en las zonas residenciales no son canjeables, y los establecimientos que funcionan en las áreas de actividad comercial, industrial y dotacional podrán cumplir su cuota mínima de parqueo por gestión asociada, los cuales serán reglamentados por la Oficina Asesora de Planeación Municipal, quien ejercerá el respectivo control para su cumplimiento”.

Reacción de la comunidad

Si bien, por ahora, los cepos son sólo una propuesta, en la comunidad ya hay muchos en contra y pocos a favor. En un sondeo realizado por 15 a 30 personas, 25 de éstas, están en contra de la medida. Muchas de las respuestas están ligadas a la negativa de los ciudadanos por los cepos debido a la experiencia pasada. Miguel García, transeúnte, opina que si la medida “no dio resultado anteriormente, por qué va a resultar ahora”.

Otros ciudadanos consideran que es una medida muy estricta y que se podría solucionar con la presencia de más alféreces. El taxista Freddy Antonio Pardo la califica como “arbitraria” y plantea como solución “que el tránsito haga más presencia en las calles con las grúas sin la necesidad de los cepos”.

Celestino Mojica Peña, concejal de Bucaramanga por el movimiento Convergencia Ciudadana, afirma que “Fenalco debería  preocuparse más por el problema de invasión del espacio público de los vendedores ambulantes, que en su mayoría son patrocinados por grandes proveedores pertenecientes a Fenalco. Al respecto el director de Fenalco respondió: “La gente debe informarse más acerca de las propuestas que Fenalco como gremio hace para el beneficio no sólo de los comerciantes sino de la ciudadanía en general, antes de emitir juicios”.

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