La camiseta de mi bandera

Los colombianos tratan de ubicar un símbolo nacional que los “identifique” a todos. Unos hablan de que Colombia es pasión, otros dicen que es el sombrero vueltiao y unos aseguran que es la selección de fútbol de Colombia. ¿Qué dice usted?
Por Adriana María Serrano Sanín
aserrano8@unab.edu.co

El periodista deportivo Hernán Peláez, asegura que hoy en día los jóvenes les interesa más el fútbol mundial que el nacional. /FOTO ADRIANA MARÍA SERRANO SANÍN

El periodista deportivo Hernán Peláez, asegura que hoy en día los jóvenes les interesa más el fútbol mundial que el nacional. /FOTO ADRIANA MARÍA SERRANO SANÍN

La identidad de ser colombiano tiene varios matices, y uno de estos aspectos cohesión, puede darse en la unificación frente a los colores de una bandera o de una camiseta de un equipo de fútbol. El fútbol se ha convertido en uno de los espacios donde muchos colombianos encuentran un sentido de pertenencia, sumando a esto la violencia entre las barras de los hinchas, proporcionando en el juego un posible espejo de identidad nacional.
El periodista deportivo colombiano Hernán Peláez, asegura que “la ventaja que tiene el fútbol es que es una cosa muy popular, usted para jugar fútbol reúne a los dos amigos que tienen el balón y monta un equipo y juega”, además añade que “esa popularidad más la oferta de la televisión es una cosa que hace muy popular al deporte”. A lo anterior, Pablo Alabarces y María Rodríguez en “Cuestión de Pelotas. Fútbol/ Deporte/ Sociedad/ Cultura”, advierten que los jóvenes, principalmente los de sectores excluidos, desarrollan parte importante de sus relatos de identidad en torno del fútbol, y que en muchos casos, esta práctica deriva la adaptación de conductas violentas, como es el caso de las barras ‘bravas’.
El fútbol además de ser un juego es un socializador, que en vez de enfrentar a los grupos armados al margen de la ley y al ejército, sirve de cohesión social. Hernán Peláez, frente al fútbol como elemento de unión, asegura: “A nosotros en el programa (radial) nos saludan los soldados de montaña y los bandidos, ‘Alfonso Cano’ hasta hace dos años me mandaba en diciembre a una pelada a que me entregara una tarjeta, que básicamente me la entregaba porque nosotros le decíamos gringos a los americanos”.

La globalización de los medios de comunicación ha permitido a las diferentes agrupaciones de hinchas en el país conocer a los mejores equipos y jugadores del mundo. /FOTOMONTAJE ADRIANA MARÍA SERRANO SANÍN

La globalización de los medios de comunicación ha permitido a las diferentes agrupaciones de hinchas en el país conocer a los mejores equipos y jugadores del mundo. /FOTOMONTAJE ADRIANA MARÍA SERRANO SANÍN

La globalización del fútbol

 

El concepto de lo nacional ha venido transformándose según las leyes del mercado, así lo dicen Fernando Calderón y Alicia Szmukler en “La pobreza y las nuevas condiciones de desigualdad social” asegurando que “el rol preponderante que viene cumpliendo el mercado debilita aún más los mecanismos de representación política y social de las demandas de los ciudadanos que al mismo tiempo se retrotraen cada vez más fuerza al ámbito privado” por lo que la globalización de los mercados ha reemplazado a la influencia de los Estados y se constituye en un nuevo forjador de identidad.
De esta forma, las preferencias frente al fútbol hayan superado las fronteras nacionales. Ya no sólo se es hincha del Bucaramanga; al mismo tiempo, es importante ver la liga Europea, ver si el Barcelona ganó. Los niños ya no quieren ser como Giovanni Moreno, jugador colombiano; sino que prefieren ser como Kaká, jugador brasileño, o Lionel Messi, jugador argentino. La globalización de los medios de comunicación ha permitido a las diferentes agrupaciones de hinchas en el país conocer a los mejores equipos y jugadores del globo. Hernán Peláez, periodista deportivo, dice que “hoy en día un pelado que ve fútbol piensa es en lo de allá, no en lo de acá”, refiriéndose a equipos de otros países e incluso de continentes diferentes. Además, ahora con la globalización mediática, el periodista añade que: “La oferta es muy grande, entonces el Lunes ya no podemos hablar de Armando ‘el Piripi’ Osma, porque la gente no sabe, con todo respeto, quien es él”; para sustentar esto, afirma: “Recibo entre noventa y cien correos diarios, muchas de las preguntas son referente a Europa, o sea no le preguntan a uno por los de acá”.

El fútbol como identidad
Pascal Boniface, actualmente director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París, en “Geopolítica del fútbol” de 1999, afirma: “El equipo nacional no es simplemente el resultado de la creación de un Estado: a menudo ayuda a forjar la nación”. Asimismo, Fernando Carrión en “El fútbol como práctica de identificación colectiva”, asegura que la identidad hacia un equipo de fútbol, se puede dar de manera colectiva y múltiple; la primera: justificada en que es una “práctica donde varios conjuntos sociales se identifican entre sí y en contraposición a otros”, es decir, cuando un individuo se identifica en un equipo de fútbol, como por ejemplo, los bumangueses con el Atlético Bucaramanga; y la segunda, la múltiple que puede darse la afinidad hacia el equipo por el origen del mismo, el estilo que manejen en su juego, la preferencia por un jugador, los colores de la camiseta, la membrecía, por herencias familiares o socialización en el barrio en el que se vive, por su éxito o por oposición. Carrión asevera que “esto significa que el poder simbólico que porta el fútbol permite que la población se identifique de manera simultánea y múltiple alrededor de la disputa”. Por lo que lo anterior, podría confirmar la teoría acerca del fútbol como identidad nacional.
Pablo Alabarces, investigador argentino, en su texto “Fútbol y Patria”, habla de contraposición de la identificación del individuo a través del Estado y por medio del fútbol, y afirma que “la articulación en tribu de las identidades futbolísticas contemporáneas significa una puesta en escena – desbordante, por su masividad, y desbordada, por su amplificación massmediática- de la segmentación y descomposición tanto de las sociedades contemporáneas como de sus relatos unificadores”. Es así como Alabarces, propone que entra en crisis la visión de nación a través del Estado, y “de la posibilidad de su continuidad como organización en tiempos de globalización, pero también de a las narrativas que le dieron origen como comunidad imaginada”. Según Alabarces, cuando se rompen las fronteras territoriales y el ciudadano ya no deriva su identidad del Estado, “la importancia de las narrativas futbolísticas crece de manera importante, excediendo incluso el mundo masculino donde originalmente se despliegan”, por lo que ya no es un espectáculo deportivo sólo para hombres.

 
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