Muerte por suicidio: común denominador

Las cifras de este año alarman a la comunidad bumaguesa, que ve como diariamente incrementan los casos y qué no ha logrado crear una unidad investigativa especializada para poder indentificar qué hechos anteceden el lamentable suceso.

 Por Katherine Serpa Pérez
kserpa@unab.edu.co

 Las edades más propensas al suicidio en la ciudad  son principalmente son hombres entre 34 y 45 años.Andrea[1] tiene 22 años y tiene la rutina de una joven estudiante común y corriente, estudia, va a la universidad, sale a bailar, disfruta del tiempo con sus amigos y tiene planes laborales a largo plazo. Sin embargo, hace un año fue recluida en una institución de salud mental tras haber intentado suicidarse dos veces, una por la ingesta de un veneno para ratones y la otra por querer cortrase las venas a la altura de las muñecas.

Como ella decenas de jóvenes, intentan anualmente acabar con su vida. Según el informe de lesiones fatales publicado este año por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Regional Nororiente, a septiembre de este año 43 personas han presentado dicha conducta en el área metropolitana de Bucaramanga, cifra que ha aumentado en relación al año anterior que presentó sólo 17 casos en la capital santandereana en relación con los 22 inscritos en el 2009. “Hablar de causas para el institutos es muy difícil, porque desconocemos la causa, eso lo  maneja la unidad investigativa, en cuanto al mecanismo que más utilizado por los suicidas,  es arma de fuego, segundo es intoxicación y en tercer lugar el ahorcamiento”, asegura Nohora Elena Prince Manzano, trabajadora social de dicha entidad.

Aunque presumir las razones que inciden en la decisión de quién recurre al suicido es muy complejo, pues sólo el implicado podría explicar los argumentos, la Fiscalia incurre en un proceso de investigación que pretende hallar pruebas para conocer los antecedentes, la historia del paciente y los posibles argumentos de razón.

Andrea duda en responder y con voz tímida explica que “la desconfianza fue el motivo más poderoso para que yo intentara hacer eso (…) Cuando tu entras en un estado depresivo, no miras a tu alrededor, no piensas en las personas que están allí y que te aman y se preocupan por ti, sólo piensas en encontrar la solución más rápida y fácil para dejar de sentir dolor”.

Después de un intento de  suicido, qué?

Debido a eventos adversos que impiden o interrumpen un plan de suicidio, como ocurrió en el caso de Andrea, hay quienes lograrn sobrellevar esta etapa y recontruir su vida. “Yo lloraba casi todo el tiempo, no comía y me bajé casi cinco kilos en menos de una semana, no quería hablar con nadie, no quería que nadie me mirara y lo malo es que en casos así uno siente que los demás sienten lastima y eso me hacia sentir peor, realmente la parte en la que intentas atentar contra ti misma no es la más dura, yo pienso que lo que viene después de eso es mucho peor”.

Pero Andrea  no es la única que presenta este cuadro clínico, José[1] clasifica en el rango de las edades más propensas al suicidio en la ciudad (principalmente son hombres entre 34 y 45 años) y lo intentó un par de años atrás con una cuchillade afeitar, caso en el que el papel de un familiar fue decisivo, “en el momento una prima me lo impidió, en ese instante uno siente rabia, porque no lo dejan culminar el objetivo y las palabras que a uno le dicen, uno simplemente no las entiende” enfantiza.

El entorno que rodea a una persona condiciona sus acciones y sugiere o no, la toma de decisiones como en las que incurre un suicida, por ello el proceso de reintegración a la normalidad tras un intento fallido, tiene en alerta a familiares y amigos; y estipula todo una serie de reglas de convivencia que a veces el suicida observa como limitaciones. “La mente tiene una fuerza destructiva, que lo lleva a suicidarse, son impulsos que atacan contra uno mismo, en busca de atentar con la vida, en ese momento no se siente aprecio por nada, ni por nadie que rodee la vida de la persona” afima Jaimes Delgado.

La acción que conlleva al deceso de una persona, es una situación no tradicional para la que ningún ciudadano está preparado y qué se convierte en un impedimentto dentro del libre desarrollo de la personalidad de los afectados.

[1] Nombre cambiado para resguardar la identidad de la fuente.

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